Seguimos adentrándonos en la danza de Anquiano. La mañana de ayer miércoles fue muy especial. Damián, abuelo de una alumna, vino a enseñarnos a ponernos los zancos para saber qué sienten los danzadores. Los más atrevidos no lo dudaron y se subieron a los zancos. A unos 25-30 centímetros sobre el suelo disfrutaron muchísimo dando un paseo de altura por el patio del colegio.
Damián han sido un perfecto maestro. Muchas gracias por tu paciencia, tu amabilidad y por dejarte los riñones para que los niños de Anguiano se acerquen más a su pueblo.
Para muestra de lo acontecido... ¡fotos!


